miércoles, 21 de diciembre de 2016

Todos venimos de la Diosa y a ella hay que volver



Carl Sagan dice que no hay evidencia de vida despues de la vida.
Ese es un pensamiento alentador para valorar la vida en el plano material.
Es una buena idea

Pero difiero sobre lo efímero de la vida

Creo que hay vida después de la vida.
Porque aun si nos decidiéramos por la sola existencia de la vida orgánica,
es curioso que la inteligencia suprema de Natura
acomode las condiciones necesarias
para la preservación de la vida...
y curiosamente en un tiempo dado, envíe la semilla de la vida
justo a ese lugar donde procuró
sus condiciones de existencia y preservación.


Y Aun si Carl Sagan dijera que no hay nada de milagroso en ello,
que tan solo se trata de la probabilística detrás de los sucesos,
ello implicaría que existe una inteligencia que escribe y regula
las leyes de dicha probabilística.


Una inteligencia que se manifiesta a través del inconsciente colectivo,
y su manera de darse a conocer es precisamente por medios no racionales.


Lo racional está hecho para medir y ejecutar los fenómenos materiales.
Lo espiritual se percibe de otra manera... mediante la creación y la recreación.
Es inadecuado pensar en la perpetuidad de la vida por medios materiales.


Somos consciencias insertadas metafísicamente
en los cigotos de los hombres,
y nuestro propósito es desarrollar consciencia del ser.
Lo hacemos en el transcurso de una vida natural


Somos parte de una consciencia superior.
Somos parte de La Diosa.
Cada pensamiento, cada emoción, cada deseo.
cada idea y cada sentimiento,
son gestos de la diosa en nosotros.


Ella no es material, sino etérea.
Se conoce su obra por la ciencia,
pero se le conoce a ella por la fe,
por la intuición


Y aun si la intuición pudiera ser explicada por medios científicos
como un fenómeno cerebral instintivo
tan solo explicaría su funcionamiento
y no la causa y propósito de su existencia


Así que si un día te sientes solo en la vida,
espera la noche y mira hacia el cielo.
Pídele un deseo a las estrellas.
Dicen que ellas están muertas,
y que tan solo vemos la luz de sus cadáveres,
pero es alentador pensar
que en un universo tan grande,
las estrellas son el teléfono de Diosa,
pues a pesar de estar muertas
desde hace millones de años,
su luz aun brilla hacia nosotros.
Murieron desde mucho antes
de nuestro nacimiento,
y en nuestra muerte corporal,
su luz seguirá allí

A ellas no les importa el tiempo
en nuestro tiempo

Si nuestros ojos les dicen
lo que nuestro corazón desea,
ellas se lo dirán a La Diosa
en ese preciso instante.






No hay comentarios.:

Publicar un comentario