miércoles, 21 de octubre de 2015

Autodeterminación



Hoy amanecí más tranquilo. Me alegra. Es asfixiante despertar con la idea e inquietud de revisar el pinche celular para ver si han llegado mensajes al Whatsapp... sobre todo de ciertas personas.

Y podrías decir "¡Vaya! Cuánto daño es capaz de hacerme una persona. Y además sin razón alguna". No hay duda de que el mundo está lleno de gente cretina, pero ninguna de ellas puede dañarte. En toda tu vida solamente hay una persona capaz de lograrlo: Uno mismo.

Hace poco terminé una "hermosa" relación con una enferma mental que además me salió casada y por una razón que afortunadamente siempre ignoraré*, decidió utilizarme para divertirse un rato.

Los primeros días de su desdén y luego los primeros días de su partida de mi vida, me sentí asfixiado. Era esa clase de sentimiento de "no poder estar". Cuando uno está incómodo en el trabajo, o cansado del día, o harto de la gente, la solución y el lugar es ira casita. ESTAR en casa.

Cuando uno extraña a alguien, el mejor lugar para ESTAR es a su lado.

Pero el sentimiento que acabo de mencionar me es realmente difícil de describir. Es simplemente no poder ESTAR.

Pues llevaba días sin poder ESTAR, pero conforme pasa el tiempo, voy recuperando esa esencia perdida debido a la enajenación de po poder ser uno mismo por ser uno el objeto de la pareja (estoy esperando su llamada; tengo que hacer tal cosa con ella; quiero tal cosa para ella... ¿y cuándo haré algo por el gusto de hacerlo... algo de mí para mí? A esa enajenación me refiero).

Y mientras me tomaba mi tradicional Chai para la ocasión, caí en la cuenta de que mis pensamientos, mis sentimientos, mis emociones, habían sido motivadas por ella, pero encausadas por mi.

Mientras yo así lo decida, voy a extrañarla, voy a quererla, desear su presencia. Una vez alguien me preguntó "¿Y qué extrañas más de ella?" -"Su presencia", respondí sin reparos.

Eso yo lo decidí.

Y el tema es que este asunto es cuestión de uno: Uno se hace ideas, uno se hace quimeras y batallas, y se convierte uno en guerrero. Uno pelea e intenta ganar.

En una relación amorosa verdadera, sincera, auténtica, original... en una relación REAL... Eso nunca sucede.

Hay varias razones:

Una relación no es una batalla de razones y justificaciones. No es una negociación que necesite un ridículo librito de acuerdos con una introducción en hebreo (acuerdos que desde antes de existir ya habías roto, dulzura).

Una relación real es una complicidad de NOSOTROS en el camino. No hay necesidad de luchar ni de ganar. Pero siempre hay necesidad de acompañar e incluir.

Si la relación se parece mas a la primera descripción que a la segunda... entonces eso no es una relación, es una imaginación. Y la imaginación siempre es individual.

Cuando se sufre en una imaginación, por las razones que sea, la villana no es la pareja en turno, sino uno por tarado. Por andarse haciendo ideas vanas, por construir castillos sobre nubes en lugar de cimientos.

Por ello, la autodeterminación es el motor y el camino: Uno es feliz o no porque uno así lo determina.

¿Decidirás ser feliz hoy? Yo diría que sí. Ser feliz hoy sin arrepentimientos, sin rencores, y desde luego sin ilusiones banales.

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